lunes, 5 de agosto de 2019


        
 







UNIVERSIDAD ESTATAL DE MILAGRO
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÒN
EDUCACIÒN BASICA ON-LINE


                        PRIMER SEMESTRE DE EDUCACIÓN BÁSICA
MATERIA:
EXPRESIÒN ORAL Y ESCRITA
DOCENTE
LCDA. DIANA BURGOS MENDIENTE
INTEGRANTES:
ALEXANDER CHAUNAY PALADINES

EDDY CALLE MORALES

DORIS AVILA VERA

BERTHA BRITO MIRANDA

SEMESTRE
PRIMER SEMESTRE AULA C2
TEMA:
REFLEXIÒN DE INTERTEXUALIDAD








“LLEGANDO A LA CIMA DE LA LUNA”

Era un día de tormenta, de esos que dan miedo por sus centellas y relámpagos que emanan la misma, se me hacía eterno el día, donde solo deseaba que calmara la tormenta para así poder tener la dicha de mirar la luz brillante que la luna nos proporciona cada noche.
Las horas pasaban y no dejaba de llover cada minuto, cada segundo y cada instante parecían eternos, porque solo quería que transcurrieran a la mayor velocidad posible.


¡Luna! Luna donde estas déjame ver tu esplendor era mi expresión en aquel día de la tormenta, de tanto aclamar a la luna me quedé dormida y empecé a soñar.
Estaba en la cima de la luna y brillaba como ella, ese esplendor se debía a que había realizado todos mis anhelos, que había cumplido mi mayor sueño de ser una exitosa maestra para impartir mis conocimientos a niños que deseaban alcanzar sus sueños como yo.
Al día siguiente desperté y lo primero que hice fue levantar mi mirada hacia el horizonte pidiendo que anocheciera otra vez.
Pero era imposible y tenía que continuar mi vida normal, entonces empecé a arreglarme para salir rumbo al trabajo, con la satisfacción que en la noche volvería a ver el esplendor de la bella luna y volver a soñar.
Mientras realizaba mis labores en mi trabajo, un compañero me pregunto cuál era mi afán de que llegara la noche, sin titubear le respondí, “cada vez que aparece la luna y nos regala su bello esplendor es como si yo estuviera allí brillando por mis logros obtenidos, sabes yo algún día brillare como mi bella luna y a todas esas personas que se burlaron de mí en algún momento, porque a mi edad ya nadie debería estudiar, es una vil mentira, todos absolutamente todas las personas debemos cumplir nuestros sueños a pesar de que tengamos muchos obstáculos en la vida y hayan pasado los años nunca es tarde para volver a empezar.
Por eso retome mis estudios a pesar tener 39 años, merezco brillar como la luna, así como cada uno merecemos el respeto de los demás.

En ese día mi compañero con lágrimas en sus ojos me abrazo y me felicito por mi gran sueño y dijo: “adelante compañera, llegaras a la cima de la luna y brillaras como ella.”
 Retornando a mi hogar entre lo claro y oscuro del día, mire hacia el cielo y veía asomarse a la luna.
Desesperada por llegar a mi hogar, lo primero que hice fue correr hasta mi dormitorio para asomarme a la ventana y así poder contarle a luna mis sueños.
Cada noche sola en mi dormitorio y asomada en la ventana, cierro mis ojos y me veo en aquella cima, sin opacar su esplendor, brillo igual que la luna, viendo a mis padres muy orgullosos de mí y a todas las personas que hablaban mal y me daban la espalda, aplaudían por aquel mérito obtenido.
“NUNCA ES TARDE PARA CUMPLIR NUESTROS SUEÑOS”



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